“¿Por qué tengo
esa sensación de que
estoy cerca de
arruinar toda mi vida?”
«If I Stay»
Siempre he considerado, y lo seguiré haciendo, que
para tomar una decisión es necesario saber si realmente te agrada la idea,
pensar en tu pasado, presente y futuro ─en especial el futuro─ porque de la decisión
que tomes, estará poniendo a riesgo no solo a ti mismo, sino también a otros.
Recuerdo el día que mi madre hizo la típica pregunta
de los estudios. Yo tan solo tenía trece años.
─ ¿Qué piensas estudiar?
Las madres conocen tan bien a sus hijos…
─ No lo sé, tengo muchas cosas que me gustan.
─ Debe haber algo que te llame la atención mucho más,
¿Sistemas? Eres mejor que Ricardo y te gusta mucho la informática, ¿Qué
piensas?
─ No me gusta seguir a otros y mucho menos si se
trata de Ricardo, además es algo que estudiaría por pasatiempo.
─ ¿Ingeniería civil? ¿Arquitectura?
─ Arquitectura podría ser.
Ahí empezó todo, al principio fue arquitectura, pero
al pasar los meses y venir a Arequipa cada nada por las benditas referencias
del seguro, me di cuenta que la medicina comenzó a crecer en mí, idea que nunca
descarte y hasta el momento perdura, es tan pura la atracción que siento por
conocer más todo el mundo de las enfermedades que hasta parece un amor
platónico que también siento cada vez que paso por el ministerio público de la
calle Corbacho de número 396.
Se preguntaran, ¿Qué hago estudiando derecho y no
medicina?, bueno cuando le dije a mi mamá que me gustaba medicina, ella pensó
que era una broma, les contó a mis abuelos maternos y la noticia se expandió
por toda la familia Saniz. El primero que se negó a que estudiara eso fue mi
tío, quien es médico. “No quiero que ni mis hijos y mis sobrinos, absolutamente
nadie, estudie medicina. Esta carrera te aleja de tu familia, prácticamente tu
casa es el hospital, te expones a muchos peligros, no tienes vida con tus
hijos, ni si quiera puedes ir a visitar a tus padres ni nada” Esas fueron las
palabras exactas del Dr. Alfredo Saniz, quien fue apoyado por todos excepto mi
abuelo, quien hasta el día de hoy me dice que estudie medicina ganándose los
regaños de mi abuela. En parte mi tío tiene razón, es una de las carreras más
cansadas y demanda de mucho esfuerzo y dedicación, una mala jugada, un error, o
como muchos dicen “Un paso en falso”, podrías acabar en nada.
Bastantes personas, sobre todo adolescentes no
tienen idea de lo que quieren y ese es el gran problema. Algunos pasan años
como turistas, de carrera en carrera, de universidad en universidad. Siguiendo cada
una de las profesiones que su “Test vocacional” les dio.
A mí el test si me resultó efectivo, aunque para ser
cierto yo ya tenía establecido todo desde antes de ese test, las personas se
asombraban cada vez que me preguntaban que estudiaría, y de lo decida que
estaba.
Mis amigas, en especial una que hice el año pasado, aún
persiste por ingresar a ingeniería civil, admiro todo el esfuerzo que hace,
cuando salimos a comer, ella me cuenta lo feliz que se siente al seguir
luchando por su sueño, es una de las pocas personas que conozco que no se rinde
a pesar de todas las sugerencias que otros le hacen. Ha postulado varias veces
a la UNSA y sé que seguirá intentado, así pierda un año o dos.
Antes de salir de la secundaria, todos los
profesores hacían la pregunta de los estudios, que por cierto ya me tenía
bastante aburrida, cada quien recomendaba algunas carreras, muchas de mis
compañeras anotaban las “Sugerencias” ─que para ser honesta más parecía los
sueños truncados de los maestros que no pudieron estudiar lo que verdaderamente
querían─ y yo me preguntaba, ¿Qué pasa con lo que te gusta? ¿Por qué estudiar algo
que otros te recomiendan?
He mandado al caño, literalmente, todo lo que mi
familia me decía, en especial los Fernandez, con ellos tengo un montón de
problemas, pero solo cuatro personas de esta gran familia han respetado mi decisión
al escoger Derecho.
Al principio mi padre se opuso, estaba cegado por
las ideas absurdas que mi hermano y tía (no tan cercana a mí) habían sembrado
en su cabeza. Si hay algo que más detesto de las personas es que se metan en
donde no los llaman, en especial si son personas que nunca estuvieron cerca, me
resulta hipócrita su acción, porque no saben lo que tengo planeado y se
adelantan a otro hechos.
Ellos piensan que un abogado es igual a un mendigo, ─qué
ridículo─ cuando todo profesional pasa por esa fase al terminar la universidad
y comienza a buscar trabajo. Es de ignorantes creer eso de ser un mendigo, fue
lo que le dije a mi padre, seguido de un sermón, que muy pacas veces es la hija
o hijo quien lo hace. Desde ese día no volvió a refutar nada en contra de mi decisión,
pero los que no se cansan de hostigar son mi hermano y tía.
Si algo que debes tener en cuenta cuando escoges
hacer algo, es ser firme y fiel a lo que ya te has propuesto. Se van a acercar
a ti diferentes personas que lo único que desean es verte caer, porque tienen
miedo a tu éxito, eso les duele, verte crecer es su gran temor. Por eso debes
tener como motivo principal: vencer las expectativas tuyas y de los demás. En otras
palabras “El que ríe último, ríe mejor”.
¡¿Quién no ha tenido a estas personas toxicas en algún
momento?! Son insoportables.
En el tiempo de dificultad que pasaba y sigo pasando
con respecto a los estudios suelo repetirme este fragmento del poema No te rindas de Mario Benedetti. “No te rindas, por favor
no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se
esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus
sueños”
Si sabes hacer algo, sácalo a flote, porque de los
errores se aprenden y de las críticas también, pero hay que tomarlas depende de
quién vengan.
Siempre consulta a otros, en especial a personas que
son profesionales enamorados de su carrera y que la siguen por vocación.
Hay diferentes métodos para saber que podrías
estudiar, no hay que quedarse con solo una opción, toma diferentes caminos,
porque la vida es una especie de ludo ─sí exactamente el juego ese de los dados─
hay diferentes caminos por empezar, sin embargo los dados, que vendrían a ser
las personas que creen en ti, te ayudaran a llegar a la meta.
También ten en cuenta tus habilidades, ellas te
ayudarán a decirte mejor. Es preferible ser un profesional pobre en riquezas
pero grande en felicidad al hacer lo que le gusta. Eso es vocación, y tiene que
ir de la mano con lo que elijas.