jueves, 3 de octubre de 2019

UNOS CINCO MINUTOS MÁS POR ALGO DE JUVENTUD




Por: Maria de los Angeles Fernandez Saniz
“[…] Och jag kände mig så liten men så fri
Det var en sommar som aldrig tog slut
För vi levde varenda minut
Ta mig tillbaka
Till när allting var så stort
Ta mig tillbaka
Till innan allt redan var gjort
Man fick vänta
Man fick längta
När tiden var så lång […]”
Darin Zanyar, «TA MIG TILLBAKA»

No tengo claro lo que en verdad significa “juventud” o lo que es ser “joven”. Siempre tuve dudas en cuanto ello.
Algunas personas podrían decir que ser joven es participar de fiestas, tener tiempo para hacer diferentes actividades como estudiar una, dos o tres carreras, salir con los amigos y amigas, enamorarse, ir de paseo, viajar; sin embargo otros solo mencionarán que es una etapa más en nuestras vidas en donde solo nos dedicamos a disfrutar y experimentar, muy aparte que es donde también aprendemos a tomar decisiones y crecemos como personas con el pasar de los días.
Vivo del tiempo ─el cual se hace corto cada vez más rápido─ tanto así que hace unas semanas atrás el grupo de amigos que tengo en la universidad, en especial una compañera, me preguntó la razón por la que me voy tan rápido al terminar con el horario  de cursos, la pregunta me hizo dudar un poco, pero terminé respondiéndole que tengo que ayudar en casa. Al día siguiente volvió a preguntarme lo mismo, volví a responder pero explicándole un poco más la situación, ella me dijo: “Te pierdes de mucho, al menos deberías quedarte unos cinco minutos más y luego irte […]”, me quedé con esas palabras grabadas en mi mente y cada vez que camino al paradero luego de la universidad vuelvo a recordar la frase.
Sé que me pierdo de mucho, soy consciente de ello. Me pierdo de nuevas anécdotas, de convivir con los demás, conocerlos un poco más a todos y compartir experiencias. Controlo mi tiempo mucho más de lo que deberían hacer mis padres. 
No vivo mi juventud como otros en mi posición lo harían o hacen. Solo me concentro en estudiar y terminar la carrera. Soy demasiado complicada para hacer verdaderos amigos. No salgo a fiestas, a menos que sea por motivo de cumpleaños de alguien muy cercano.
Cuando quedo en salir en grupo a pasear, ir al cine u otro, casi siempre termino cancelando por un inconveniente.
La juventud es una etapa de la que se me hace difícil expresarme. En ella hay muchos mundos, pero he preferido vivirla de otro modo, quizás algo extraño pero que por temor he ido adentrándome mucho más a este estilo de vivir.
Solo soy partícipe de la juventud como tal a través vivencias no propias de mí.
Disfruto mucho de las experiencias vividas por los demás, cada vez que me cuentan o leo sobre lo que pasaron, lo que hicieron en tal reunión o cuando se enamoraron por primera vez, es emocionante, trato de imaginarme a mí haciendo algo que no me atrevo.
También en esta etapa nos sentimos totalmente libres, donde nadie nos puede impedir  lo que nosotros queremos hacer, convirtiéndose así en algún tipo de libertinaje.
Confundimos mucho lo que nos lleva a tomar decisiones, algunos nos alejamos demasiado de ser responsables con nuestro actuar y terminamos arrepintiéndonos.
Ser joven es difícil, aunque muchos adultos digan que es lo más fácil del mundo, no lo es. Estamos expuestos a mucho más. Comenzamos a experimentar, a probar lo nuevo y eso nos aterra, sobre todo el tomar decisiones que marcarán nuestro futuro, pasado y presente.
Al menos disfrutar algo de ser jóvenes no nos hará daño. Es lo que estoy aprendiendo cada día que pasa.
Como yo hay muchos otros, que prefieren coger todos sus libros y estudiar, mirar alguna serie, escuchar música y vivir por sí mismo, sin la necesidad de quedarse cinco minutos más. Sin embargo, más tarde o mientras que realizan alguna de esas actividades se darán cuenta ─como yo─ que el mundo no gira alrededor de nosotros y que no hay nada mejor que la juventud propia, en donde cada uno es el protagonista o uno más en la historia de otros.